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Lo que hace una alfombra


En numerosas ocasiones hemos calificado nuestra editorial como un proyecto doméstico en tanto comenzó y continúa desarrollándose en nuestro lugar de habitación. En un momento hicimos libros rodeados de teteros, pañales, coche y corral, ahora en esta terraza donde el viento juega con la hamaca y los juguetes de las niñas adornan el espacio.
Fue en enero de este año que cumplimos un año trabajando con Violeta, nuestra hija mayor. Luego de buscarla en el preescolar pasaba la tarde aquí jugando y "trasteando" cosas de aquí para allá. Justamente la última semana de enero se le ocurrió la idea de jugar con un paño, el cual colocaba sobre el piso y bailaba sobre él como sobre una alfombra. Yo, abstraído o concentrado en el computador, me di cuenta sólo cuando comenzó asaltar sobre el paño y le propuse buscar una alfombra que encontramos el año pasado en la casa y que por alguna razón nunca habíamos usado.
Violeta me ayudó a sacudir la alfombra y a colocarla en medio del taller, en lugar de la otra parte de la terraza, especialmente para evitar que pueda mojarse con la lluvia.
Finalmente les cuento que desde que llegó la alfombra no quieren jugar en otra parte de la casa y aunque son varios días ya con las niñas muy cerca, echadas sobre la alfombra, entre cobijas, almohadas y juguetes, su energía poco a poco va recargando mis baterías y contagiándome ese entusiasmo que sólo tienen los niños, sabios de la vida. Gracias a esa alfombra y a mis hijas volvemos a proponer otras formas de hacer labor editorial en Venezuela, otras formas de publicar a nuestros escritores en medio de la tempestad.

-Ennio Tucci-