La última carcajada


Escrito por Alejandro García

"¡Oh Capitán, mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado…"
Quiero creer que esas fueron las últimas palabras pronunciadas por el gran actor y comediante Robin Williamsantes de ponerle fin a su atribulada existencia. Qué irónica es la vida, uno de los mejores comediantes del cine contemporáneo y a la vez uno de mis actores más admirados me arrancó unas lágrimas ante el último gran papel de su carrera׃ hacerle trampa a la muerte.

El pasado lunes 11 de agosto el comediante Robin Williams, quien saltó a la fama mundial a comienzos de los ochenta gracias a la hilarante serie televisiva "Mork y Mindy", interpretando a un alocado extraterrestre que llegó a la tierra en una nave en forma de huevo de gallina, se adelantó a su destino cuando decidió comprarse personalmente un boleto sin retorno al más allá, triste final para un hombre jovial y sencillo que se dedicó a hacer reír a medio planeta aun cuando su vida personal estuvo signada por los excesos al alcohol, las drogas y fuertes ataques depresivos. 

Robin Williams (al igual que Tom Hanks) poseía un don especial que poquísimos actores lo tienen׃ la facultad de hacer reír y llorar al espectador con cualquier interpretación.Solo basta volver a ver la bienintencionada "Buenos días Vietnam", la inspiradora y extraordinaria "La Sociedad de los poetas muertos", las emotivas "Despertares" y "Patch Adams" (este último filme inspiró la creación de Dr. Yaso), la efectista y esperanzadora "Más allá de los sueños", la futurista "Hombre Bicentenario" y la comedia familiar "Mrs. Doubtfire", para experimentar un cúmulo de sentimientos encontrados que solo pueden llegar al espectador si el drama es correctamente hilvanado con las fibras más sensibles del alma humana.  

Su trofeo dorado lo obtuvo precisamente con un drama que explora el crecimiento personal aún en condiciones adversas, interpretando a un psicólogo que intenta sacar de las sombras de la indiferencia y la mediocridad a un joven genio de las matemáticas (Matt Damon) en "GoodWillHunting" (Mente Indomable), la película más comercial de Gus Van Sant  y por la cual Williams obtuvo el Oscar como mejor actor secundario.

Paradójicamente a pesar de su gran fama no hubo un psicólogo con la suficiente inteligencia y capacidad de persuasión como el personaje que interpretó en "Mente Indomable" para hacer que Williams escapase de sus oscuros demonios personales que lo atormentaron por décadas, mientras frente a la cámara mostraba esa espontanea sonrisa que contagiaba de alegría a todos a su alrededor, por dentro el "payaso triste de Hollywood" lloraba en silencio su propia tragedia.

Robin Williams lanzó su última carcajada personificando cabalmente su más grande papel, lo hizo con aplomo, valentía (el miedo es una cuestión de valientes) y profesionalismo, nadie pudo descifrar la gran mascarada que el célebre comediante guardaba para el final, que al igual que el payaso Garrik detrás de su risa ocultaba el llanto. 

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