CAPERUCITA ROSA

Por Alejandro García
elseptimocielo74@gmail.com

La Chica de la capa roja, EE.UU, 2011
Director: Catherine Hardwicke
Guión: David Johnson
Productora: Appian Way / Warner Bros. Pictures
Música: Alex Heffes, Brian Reitzell
Fotografía: Mandy Walker
Elenco: Amanda Seyfried, Shiloh Fernández, Max Irons, Gary Oldman, Julie Christie, Virginia Madsen, Billy Burke, Lukas Haas, otros.
El pasado domingo un grupo de amigos me invitaron al cine a disfrutar de lo mejorcito en la cartelera cinematográfica actual, y entre ataques alienígenas y fabulas animadas de animación digital opte por la venezolana “El chico que miente”, pero mis compañeros, no se porque razón, me convencieron de que la historia mas atractiva la ofrecía “La chica de la capa roja” una nueva versión sobre el famoso cuento de caperucita roja, la abuelita y el lobo feroz. A los pocos minutos de haber comenzado el filme, mi pulido olfato cinéfilo acostumbrado a los más selecto y oscuro del séptimo arte confirmó mis sospechas de que ese aroma a jazmín y rosas no emanaba del conducto del aire acondicionado de la sala de cine sino de la película misma, y el aleccionador relato de la niñita vestida de rojo que se la engulle un hambriento lobo en casa de su abuela adquirió la estética de un melodrama televisivo criollo, de esos que se ufanan de estar escritos por la “mejor pluma” de este país.

La directora Catherine Hardwicke luego de haber obtenido un rotundo éxito con la primera entrega de la saga “Crepúsculo”, donde un joven vampiro se disputa el amor de una mortal con un joven hombre lobo, repite la formula esta vez con el clásico relato de Charles Perrault edulcorándolo y dándole tintes de novela rosa con un romance no exento de erotismo entre la hermosa caperucita (Amanda Seyfried), el leñador (Shiloh Fernández) y el herrero (Max Irons), con diálogos desatinados e insulsos completamente fuera del contexto histórico y repleta de enredos folletinescos que parece mas bien sacados de un seriado de Corin Tellado.
Como toda novela rosa que se precie, la Chica de la capa roja tiene sus buenos momentos de tensión dramática, especialmente cuando aparecen en escena los personajes secundarios como el vil inquisidor (Gary Oldman) o la inquietante abuela (Julie Christie), la fotografía y la puesta en escena le trasmiten ese aire romántico de cuento de hadas que junto a la creación digital del sanguinario lobo salvan la película del descalabro total.
Acaso la directora nunca tuvo la oportunidad de ver el filme de culto “En compañía de lobos” de Neil Jordan, la violenta “Freeway” de Matthew Bright con Reese Witherspoon y Kiefer Sutherland o la retorcida “Hard Candy” de David Slade (director de Eclipse), tres filmes necesarios para comprender que tan lejos se puede llevar un cuento de hadas tratado con respeto, riesgo y sabiduría. Pero la Hardwicke no es ninguna tonta, con sus melodramas color de rosa ha inaugurado un subgénero cinematográfico con mucho futuro: el drama-fantástico-romántico. Arquímedes Rivero Hollywood te pide a gritos.

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