Óscar Chirino

ÓSCAR CHIRINO
(Coro, 1970) Escritor, poeta, narrador y ensayista. Ex-miembro de la Asociación de Escritores del Estado Falcón Venezuela 1992-1994. Fundador de la página “Vuelos” publicada en el diario LA PRENSA. Ha realizado talleres de literatura venezolana (narrativa, poesía y poesía infantil). Actualmente realiza estudios de educación integral en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Sirve a Dios en la iglesia cristiana evangélica pentecostal Sión como profeta. Conserva una variedad de libros inéditos de poesía tales como “Arpa de hierba” y ensayo literario sobre autores como Agustín García, Rafael José Álvarez, Teresa de la Parra y otros más. Amigo participante del Grupo Musaraña. Autor de la hoja poética titulada "Metamorfosis" editada por ediciones MADRIGUERA en febrero de 2009.




ARPA DE HIERBA


En memoria de Truman Capote

Viento que remueves
con tus alas
la quietud de las hierbas inertes
que embellecen este remoto lugar
invisible silbido que al roce de las hierbas
produce melodías que se desvanecen
entre nubes de polvos.
Oh! Arpa de hierba
te tocan invisibles manos de brisas,
transparente silencio apagas
la dulce melodía.
Entre brisas y polvos
escucho de lejos la melodía
y el invisible silbido
que tocan el arpa de hierba.



EL SEOL

En memoria de mi abuelo Juan

Al que tenga oído para oír.
El seol es insaciable
lleno de tinieblas, terror, tormento,
dolor y sufrimiento.
No juegues con su fuego,
porque su fuego consume hasta destruir,
fuego que jamás se apaga
ni su gusano muere.
¿Quién podrá resistir al seol?
Nadie puede resistir ni escapar,
del fuego eterno del seol,
no juegues con su fuego.
Porque allí no habrá memoria ni tiempo, ni amor, ni gloria.


EL CIELO

Al que tenga oído para oír.
El cielo es eterno
lleno de luz, vida eterna,
no juegues con Dios a los dados,
porque él conoce todo, lo sabe todo,
¿Quién podrá burlarse o engañar a Dios?
Nadie, porque en él no hay pecado,
ni mentira, ni engaño.
El cielo está abierto
para aquellos que aun no le conocen.
No juegues con Dios a los dados.


YO GAVIOTA

A Emilio A. Chirino

Yo gaviota me fui a volar
a otro mar,
porque no hice nido.
No cesé de volar;
el sol y la luna
fueron mi día y noche
y las pléyades
fueron mi vuelo finito.
Yo gaviota me fui a volar
a otro mar,
hacia tierras,
donde el sol se puede ver
mas de cuatro veces a año
por sus estaciones catastróficas,
pasajeras; aún así sin embargo
no me acostumbro
sigo sin hacer nido,
deseo volar a otro mar.


Textos publicados en Madriguera Lugar de encuentro literario. Depósito Legal PP200603FA452

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